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Vegetales imperfectos (misfits)

Los vegetales imperfectos (conocidos en otras latitudes: «misfits»), son productos agrícolas que no cumplen con los estándares tradicionales de tamaño, forma o color que la mayoría de los minoristas requieren para vender en tiendas. Estas verduras pueden tener imperfecciones cosméticas, como protuberancias, golpes o raspones, piquetes de algún insecto, decoloración, tamaños y formas inusuales.

A pesar de contar con las mismas cualidades de seguridad, nutrición y sabor que los de primera, los vegetales imperfectos son descartados en todo el mundo, en nombre de la calidad.

camotes orgánicos imperfectos

Se estima que más de una tercera parte de la producción agrícola mundial se descarta porque no cumple con los estándares cosméticos requeridos por los consumidores.

Esto lleva a un desperdicio de alimentos que tiene consecuencias negativas para el medio ambiente y la economía.

Todavía en algunas ferias del agricultor, se suele vender parte de estos productos a precios mucho más bajos eso sí. También se ofrece como la clásica “feria”: «Llévese su kilo de tomate y le regalo estos dos que están golpeadillos»  (porque de otra forma no se habrían vendido).

papaya orgánica imperfecta

Criticamos el uso desmedido de pesticidas, pero los elegimos diariamente

Hace algunos días, los costarricenses nos alarmamos con la noticia de un cargamento de melón costarricense que fue rechazado en Alemania porque tenía niveles muy por encima de lo seguro, de un pesticida, por cierto prohibido en la Unión Europea.

En general nos alarmamos con el uso indiscriminado de pesticidas, pero mientras vemos la noticia, nos comemos una manzana convencional importada, o un tomate costarricense con más de 26 tipos diferentes de pesticidas.

La naturaleza es perfectamente imperfecta.

Lo normal es ver personas pequeñas, grandes, lindas y no tan lindas, y aunque nos cuesta,  lo aceptamos. Cuando se trata de alimentos, en cambio, exigimos la perfección total, porque así nos ha educado el comercio. Así lo ha logrado la industria de alimentos. Llegar a ese punto de perfección que encontramos en todos los supermercados del mundo, ha sido un logro a nivel industrial, un logro de la ingeniería, pero con un impacto enorme en la salud y en la sostenibilidad del ambiente.

 

El problema no es la búsqueda de la mejor calidad posible para llevar a nuestro hogar. El problema detrás es ignorar que para que yo me pueda llevar mi tomate siempre igual y siempre perfecto, hubo que hacer algo por encima de lo sostenible.

 

La elección tiene efectos en el medio ambiente, en la salud del que se lo come, en la salud del que lo produce, en las comunidades vecinas, en el costo del producto, pues el agricultor tiene que considerar los ítems descartados como parte del costo de los perfectos.

Cuando exigimos perfección en los alimentos frescos, estamos promoviendo el uso de pesticidas, porque la naturaleza no ofrece perfección ni consistencia tipo fábrica. Esos son ideales humanos, que queremos exigirle a la naturaleza.

¿Hasta qué punto apoyamos el cambio a una agricultura diferente?

Un agricultor orgánico, además de lidiar con los retos propios agrícolas,  las limitaciones instrumentales y de escala que tiene la agricultura orgánica, tiene que botar una buena parte de sus cosechas, porque los comercializadores, y los consumidores rechazamos los productos que no parecen los de la foto del anuncio.

Nuestro trabajo consiste en promover una alimentación más saludable para el consumidor, más sostenible para el ambiente, apoyar el trabajo de los agricultores que hacen las cosas diferente. Pero hemos pecado igualmente, de exigir calidades que en ciertas épocas del año son inalcanzables para el agricultor orgánico y libre de pesticidas, bajo la bandera de querer llevar “lo mejor” a nuestros clientes.

La calidad y el tamaño de los productos orgánicos varía durante el año, eso es así. Los agricultores convencionales aplican su tecnología química para simplemente no tener ese problema.

Las calidades del alimento fresco dependen de muchos factores: climáticos como el sol, la temperatura, las lluvias, de la incidencia de plagas, de la velocidad de adaptación de los abonos orgánicos en el suelo, de la eficiencia de las enmiendas, preparados y repelentes naturales que producen los agricultores en sus fincas, la calidad de la semilla o del almácigo, de las facilidades de riego, etc. Y muchos etcéteras más.  Todo esto, el agricultor orgánico y sostenible, lo enfrenta con herramientas de trabajo menos precisas y menos eficientes que las que cuenta la agricultura convencional.

El agricultor convencional no usa sus agroquímicos por maldad. Los usa para poder cumplir con los estándares que exige el comercio, el consumidor y salir adelante, como queremos todos en la actividad que hagamos.

 

Nosotros no estamos para juzgar ni criticar el trabajo que hacen los agricultores convencionales. Nuestro papel es apoyar a los agricultores que están arriesgándose por producir sin pesticidas, por producir salud, por regenerar el suelo y el ambiente como parte de su trabajo.  Porque ellos son una luz de cambio, que guiará al resto en el futuro.

Hemos aprendido en este camino, que la sostenibilidad económica de la agricultura orgánica y libre de pesticidas, está más en las manos del consumidor, que del productor. En otras palabras, tenemos los consumidores y los comercios una buena cuota de responsabilidad en el uso excesivo de pesticidas.

Mientras sigamos exigiendo alimentos perfectos, alimentos fuera de temporada, tamaños siempre consistentes como salidos de una fábrica, será difícil un cambio en lo que sucede en la mayoría de las fincas productoras.

Visto desde otro ángulo,  somos los consumidores parte de la solución para promover una agricultura más natural, más sostenible, más saludable.

Abrazamos la imperfección, y lanzamos una nueva categoría

Por estas razones, hemos decidido abrazar la imperfección, y de forma explícita y transparente, comenzar a ofrecer alimentos imperfectos, orgánicos y libres de pesticidas, como alternativa a los alimentos de primera calidad -que se ven muy bonitos, aunque no son perfectos tampoco-.

plátanos maduros (más maduros de los que un cliente normalmente aceptaría comprarlos- pero en el momento ideal para consumirlos :)

Estamos conscientes de que mientras usemos razones meramente estéticas para devolverle al productor alimentos que realmente están bien para consumir, estaremos lejos de cumplir nuestro propósito. Queremos ser consistentes, acompañar el tema de comunicación y transparencia, y promover en conjunto con los consumidores conscientes que hacen posible nuestro trabajo, la creación de una nueva categoría de productos, que lanzamos con orgullo: vegetales y frutas imperfectas.

Serán los vegetales que en otros momentos devolvíamos al productor, que tendremos a precios muy atractivos para el consumidor, en general muy cercanos al costo. Así, el consumidor podrá acceder a productos orgánicos y libres de pesticidas a precios muy buenos, mucho mejores que los mismos orgánicos en versiones de primera calidad, y muchas veces mejores que los convencionales. Al consumidor además de hacer una elección inteligente y amigable con el bolsillo y con la salud, estará apoyando el trabajo de los agricultores que están jugándose la subsistencia económica a cambio de producir salud.

El tomate que usamos para cocinar, las papas que convertimos en puré, el camote que pelamos, cortamos y horneamos, son ejemplos de alimentos que no necesitan verse como la foto del anuncio.

zanahoria orgánica imperfecta

Le invitamos a seguir creciendo juntos, usted en salud, nosotros en impacto. Los alimentos imperfectos estarán a disposición y libre elección para nuestros clientes, con excelentes precios y un gran impacto positivo a todo nivel. La disponibilidad irá variando cada día. Puede visitar la sección de imperfectos aquí.

 

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